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El prólogo
#1
Exclamation 
Bueno, os dejo el prólogo de una novela que estoy escribiendo. Espero que os guste, en especial a @Leshugaman que le gusta compartir historias por aquí.


“El metro internacional había chocado contra los escombros producto de la explosión, descarrilando ligeramente y dejando algunos vagones volcados lateralmente. Varias personas sufrieron heridas, pero las suyas eran de mayor magnitud. Una pequeña barra metálica le había atravesado el abdomen bajo, junto al ombligo. Tal era así que a simple vista parecía imperceptible, pues solo asomaba un escaso centímetro de metal tanto por delante como por detrás. Su orgullo no le permitía parecer débil, así que tapó la herida poniéndose su chaqueta. Se levantó de su asiento y ayudó a los heridos.

Al bajar del vagón, vio que la situación no era muy optimista. Adelante, los escombros habían sepultado la vía. Los móviles carecían de señal al estar bajo tierra y algunas personas se encontraban desorientadas. Tratando de poner orden y calmar la situación, intentó alzar la voz, pero no pudo evitar hacer una mueca de dolor. Finalmente se sobrepuso y organizó a la gente. La calmó, y propuso el continuar el camino hacia atrás en busca de un teléfono de emergencia o unas escaleras de acceso a la superficie. Se equipó con la linterna de su teléfono y junto con un par de personas realizó el recorrido. La esperanza se desvaneció al encontrar más escombros metros atrás.

La gente comenzó a perder la esperanza y entró en pánico, pero supo dominar la situación. Buscó primero a un médico entre los supervivientes y se encargó de que cuidara de los heridos, rebuscó entre los vagones toda la comida y agua y preparó un plan de racionamiento. No sabía cuánto tiempo tardaría en llegar la ayuda. Creyendo que todos sabrían gestionar la comida, no tuvo en cuenta que algunos confiaban en que el rescate no tardaría más de 3 días. Aquellas personas no siguieron su plan de racionamiento y hubo conflictos. Una vez más, su corazón le hizo sacrificarse por aquellos, a pesar de que tal vez, no debió compartir su parte de comida y agua. Tal vez… Porque tenía claro que no sobreviviría…”

Todos escuchaban atentos a aquel superviviente del metro, rescatado la semana después tras el atentado que lo sepultó bajo tierra. Las lágrimas recorrieron sus mejillas, mientras agarraba al médico por el brazo con fuerza. Los policías quedaron conmovidos por la escena.

“… A medida que la comida de todos iba acabando, el ambiente se volvió pesimista. Pero aquel hombre no era humano. Era claro que la situación era de las peores a imaginar. Y ese cuarto día, nos soltó un discurso motivador y acabamos cantando una canción. Una vez todos estuvieron durmiendo, me pidió un par de trozos de papel. Yo no le dí mayor importancia, estaba sonriendo y cada palabra u orden que decía era acatada. Se había ganado la confianza de todos y la mía también…”

A través de la puerta del hospital, los medios de comunicación luchaban por querer hablar con el superviviente y saber todo sobre él. Golpeaban y forcejeaban por querer abrir la puerta, mientras los de seguridad hacían lo posible por impedirlo. El mundo entero quería la primicia. Saber porqué intentaron acabar con su vida y porqué traicionó a la banda terrorista.

“… Al día siguiente, creo que ya era el día siguiente, no tenía manera de medir la hora. Le vi apoyado contra uno de los vagones, con la cabeza gacha, una pierna recogida, sobre la cual tenía apoyado el papel que le di y una estilográfica en su mano. Se le veía sonriente, mirando fijamente el folio… Al acercarme pude ver un pequeño charco de sangre junto a él y una enorme mancha de sangre en su ropa tras lo cual me enteré de la herida que había ocultado a todo el mundo. Había fallecido. Y en el papel figuraba su testamento, donde pude gozar del puto discurso más bestial que he leído o ha podido leer alguien jamás. Sobre por qué decidió donar todos sus órganos para salvar vidas, donde decía algo sobre su legado, donde premonizaba que todos seríamos rescatados. El nombre de todas las personas relevantes en su vida y una cita final: Me apuesto la vida a que no seré capaz de dejar un mundo mejor”

El hombre se rió cuando toda su cara había enrojecido, aún entre lágrimas, cerrando los ojos un momento para concluir.

“HASTA PARA MORIR TENÍA CARISMA EL HIJO DE PUTA, ME DEJÓ EN LA OTRA HOJA UN AUTÓGRAFO”
#2
No soy de leer historias "largas" pero diria que es muy buena, 9/10
Linda historia y sigue asi :viidlike:
                      
-Solo esta derrotado aquel que deja de soñar..

[Imagen: wg7g4jg.jpg]                                            
                                                 <3

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